No es solo suavidad; es estructura. Ikon Vital devuelve el peso, el brillo y la manejabilidad a los mantos que han perdido su vitalidad, transformando la fibra capilar desde el núcleo.
El cansancio de la fibra capilar El pelo de un perro está expuesto a un desgaste constante: la fricción del arnés, el aire de la ciudad y el uso de herramientas de calor. Con el tiempo, la cutícula se abre, el pelo se vuelve poroso y los nudos aparecen casi por arte de magia. En PERRUCAN sabemos que un manto “difícil” es, en realidad, un manto sediento. No basta con lavarlo; hay que rehabilitarlo. Artero Ikon Vital nace para esos momentos en los que el cepillo encuentra resistencia y el color se ve mate. Es el producto que reconcilia al perro con su belleza natural, haciendo que el mantenimiento diario deje de ser una batalla y se convierta en un placer.
Ingredientes activos clave y su función real en el pelaje
Extracto de Avena (Avena Sativa)
Un ingrediente ancestral que es pura delicadeza. Aporta una hidratación profunda y calmante tanto para el pelo como para la piel, creando una película protectora que evita la rotura y aporta una elasticidad inmediata.
Complejo de Siliconas de Última Generación
A diferencia de las siliconas pesadas, este activo selecciona las zonas más dañadas del pelo para adherirse y repararlas. El resultado es un desenredado sedoso, sin aportar peso innecesario y con un efecto antiestático duradero.
Ácido Láctico
El secreto de la luminosidad. Actúa equilibrando el pH y sellando la cutícula de forma magistral, logrando que la luz se refleje con intensidad en el manto y que el color se vea mucho más profundo y vibrante.
¿Para quién está recomendado?
Es el acondicionador de cabecera para mantos que necesitan una recuperación intensiva. Ideal para razas de pelo largo, denso o con subpelo que tienden a enredarse, y para cualquier propietario en Chile que busque ese acabado “exposición” tras cada baño en casa.
Resultados visibles desde la primera aplicación
Al aclararlo, el tacto cambia: el pelo se siente con más cuerpo y los dedos se deslizan sin esfuerzo. Una vez seco, el manto recupera su caída elegante y un aroma sofisticado que perdura, confirmando que la salud ha vuelto a cada hebra.






